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La castración en Freud y en Lacan. La construcción de la existencia. (parte 2)

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Tanto el padre como la madre en Freud dejan al sujeto padeciendo la relación como objeto de LA mujer en la pura inexistencia ya que su ser se sostiene de la premisa del falo de la madre que no existe. Podemos preguntarnos en este punto que seria vía el análisis una existencia posible en lugar de esta pura inexistencia que deja siempre en el padecimiento, a merced de todas las contingencias exteriores, ya que estar haciendo relación con LA mujer deja al sujeto expuesto como objeto sin poder producir lo oculto que de paso a otra cosa. Lo expuesto deja al sujeto a merced del rapto y de la locura, no pudiendo mas que repetir el acontecimiento que lo rechaza como sujeto una y otra vez, ya sea en la posición de ser raptado o pasar a raptar, se repite el acontecimiento sin poder ser leído. El sujeto queda asi padeciendo la pura exterioridad con respecto a lo íntimo que no puede formularse. Sus referencias son puramente exteriores e imaginarias, ya que su sostén es un espejo plano que depende del Otro y no dice nada de si mismo, no dice nada de su cuerpo.

Con la droga se sostiene este rechazo de lo intimo ya que es tratar el dolor que no tiene lugar con una sustancia puramente exterior que depende del mercado.


Freud se encuentra con la roca y lo que ubica es que el sujeto pueda revisar su posición, ¿pero con Lacan podemos preguntarnos si es posible variar la posición sin que el Otro varie, dejando intacta la relación con LA? Que variación seria esa ¿seria aceptar la castración imaginaria? Castración que toma su fuerza de la amenaza de perder lo que no existe: el falo de la madre. Es la castración en el nivel de la incompletud imaginaria, pero eso sigue dejando a merced de que se arme nuevamente el universal, porque la perdida entendida de esta manera no anuda lo real, solo se sostiene a nivel de la conciencia, ya que va a seguir soñando con LA. El inconsciente freudiano que se sostiene en la premisa universal del falo, donde la posición de objeto es equivalente del falo que le falta a la madre, y esto es el fetiche, no incluye lo femenino, ni lo que seria la función falica. El inconsciente freudiano sostiene tanto la prohibición como la satisfacción pulsional sustitutiva que deja al sujeto siempre a merced del abuso del Otro. La castración imaginaria como amenaza también esta al servicio de sostener la relación, entonces apuntar a que se acepte la castración imaginaria es un problema porque deja en la otra cara pero del mismo asunto, esto no toca la posición de objeto. Porque seria un resignarse a renunciar, aceptando la mortificación, ¿en esto dónde esta lo vivo? En esto se corre el riesgo de quedar haciendo Uno con la pulsion de muerte. Ya que lo real queda confundido con la pulsión de muerte, otra cosa es poder ubicar lo real no como el goce absoluto que hay que resignar sino como la no relación sexual. Y esto permite dimensionar la perdida. Porque sino lo que se afecta es al YO y no al inconsciente. Y no se trata de molestar al Yo sino de poder afectar al inconsciente sin que la conciencia se entere. En un análisis al inconsciente hay que poder plantearlo de nuevo. Lacan en la conferencia de ginebra dice “Me permito no estar de acuerdo y no estarlo en nombre de la obra de Freud mismo” y lo que hace Lacan es poder leer en Freud otra cosa que va más allá del enunciado Freudiano. Y reubica al inconsciente por el “encuentro que tienen ciertos seres con su propia erección”. Se trata de “aquello que tiene que enfrentar y sobre lo cual no entiende nada, sin duda gracias al hecho de que tiene cierto tipo de madre y cierto tipo de padre. Su síntoma es la expresión, la significación de ese rechazo” y ubica ese goce no como autoerótico sino como hetero. Con el inconsciente como lo que nos viene del Otro y nos determina no hay como sensibilizarse al goce fálico en función. Ya que este tipo de madre y este tipo de padre hacen a su Otro, y en este Otro hay un rechazo de todo lo que ponga en cuestión la relación, es significado como horroroso, por lo cual lo real del goce es rechazado. Pero este rechazo produce un rechazo de lo intimo de un sujeto, lo que podría constituirse como un decir verdadero porque anuda lo real como no relación.


De esto se deduce que no podemos trabajar lo sintomático sin afectar lo que tiene relación con su producción: el fetiche. Roca que Lacan pudo trabajar de otro modo, trabajando de otra manera lo que es la castración se puede ir dimensionando el matrimonio con el falo. La entrada del lenguaje en los cuerpos deja como destino a la anatomía y la biología, otra cosa es que se produzca el cuerpo de la palabra para poder ir dimensionando lo que es el hombre que no se confunde con la anatomía, que puede empezar a contrariar ese destino y a decidirse por la represión primaria.


Lacan dice “la castración con respecto a la cual nosotros mismos llegamos a advertir que es un goce, ¿por qué es un goce? Se ve muy bien, es porque ella nos libera de la angustia” se ubica claramente, Lacan no trabaja la castración como horror a la castración sino como lo que libera de la angustia. Y pasa a ubicar la angustia como el punto donde el sujeto se da cuenta de que esta casado con su pito y podriamos agregar: y que tiene que hacer algo con eso y que la respuesta a ese misterio no esta en su Otro previo sino mas bien su rechazo y que le toca a él poder simbolizar de otro modo. El éxito de la droga es romper el matrimonio, pero eso deja el rechazo intacto.


Entonces, ¿cómo dimensionar este matrimonio en un análisis al punto de poder llevarlo a la inscripción de la castración que da lugar a la construccion de una existencia posible?



Redactado por los profesionales de www.psicologosonlineargentina.com