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El Otro que no existe y sus comités de ética

  • Foto del escritor: Equipo de Psicólogos Online Argentina
    Equipo de Psicólogos Online Argentina
  • hace 1 día
  • 5 Min. de lectura

Cuando la época perdió sus certezas. Un abordaje desde el psicoanálisis.


portada libro el otro que no existe y los comités de ética de Jacques-Alain Miller (en colaboración con Éric Laurent) reseña de Psicólogos Online Argentinos. Especialistas UBA

Un libro que habla de nuestro tiempo


Hay libros que uno lee y siente que describen algo que ya estaba experimentando sin poder nombrarlo. El Otro que no existe y sus comités de ética, de Jacques-Alain Miller y Éric Laurent, de editorial Paidos, es uno de ellos. Publicado originalmente como transcripción de un seminario dictado en París en los años noventa, este texto mantiene una vigencia asombrosa para entender el malestar que define nuestros días.


El título mismo ya es una provocación. ¿Qué quiere decir que "el Otro no existe"? En el psicoanálisis de orientación lacaniana, "el Otro" con mayúscula no se refiere a otra persona, sino a ese gran orden simbólico que organiza la vida: las tradiciones, la ley, la religión, las instituciones, los ideales colectivos, incluso la ciencia y el inconsciente. Durante siglos, ese Otro funcionó como una especie de garantía: uno sabía cómo comportarse, qué esperar, qué era verdad y qué era mentira. Miller plantea que esa garantía se cayó. Ya no hay un poder simbólico estable que diga la última palabra sobre quiénes somos, cómo debemos vivir o qué tiene sentido. Vivimos, según él, en la época de los "desengañados".



La época del malestar: cuando ya no hay brújula


Una de las ideas más potentes del libro es que la crisis contemporánea no es una crisis del saber —como fue en la época de Descartes, cuando la ciencia vino a reorganizar el mundo— sino una "crisis de lo real". El mundo de las apariencias, de los semblantes, se multiplicó a una velocidad que ya no puede ser ordenada por ningún discurso universal.


Miller lo dice de una manera que impacta: la pregunta ¿qué es lo real? ya no tiene una respuesta consistente. Cada uno responde distinto. Y esto, lejos de ser una liberación, es una fuente permanente de angustia. El sujeto contemporáneo está inmerso en un océano de imágenes, discursos, identidades y opciones —y sin ancla.


Aquí el libro conecta de manera muy natural con lo que cualquier psicóloga online o psicólogo online escucha en la clínica cotidiana: personas que llegan a tratamiento sin saber muy bien qué les pasa, que tienen todo "en orden" según los estándares sociales y sin embargo sienten un vacío, una sensación de que algo no cierra, que les falta algo que no saben nombrar.



¿Por qué proliferan los "comités de ética"?


El subtítulo del libro —"y sus comités de ética"— es una ironía filosófica que vale la pena explicar. Cuando el Otro desaparece como garante simbólico, la sociedad intenta reemplazarlo con algo: protocolos, comités, consensos, reglamentos. Como si se pudiera fabricar burocráticamente lo que antes era transmitido por la cultura, la familia o la religión.


Miller no dice que los comités de ética sean inútiles. Dice algo más inquietante: son el síntoma de que ya no hay un acuerdo de fondo. Aparecen precisamente donde se perdió la brújula. Y eso vale también para los manuales de crianza perfecta, los protocolos de coaching emocional, los rankings de felicidad y las apps que prometen organizar el deseo. Todo ese arsenal de normativas, en el fondo, intenta tapar el agujero que deja la ausencia del Otro.



United Symptoms: el síntoma como nueva forma de identidad


Uno de los capítulos más estimulantes del libro se llama, provocadoramente, "United Symptoms". Miller propone que, en ausencia de los grandes relatos colectivos que alguna vez unían a las personas —la nación, la religión, la clase social—, hoy lo que une a los sujetos es el síntoma compartido.


Nos agrupamos alrededor de nuestros padecimientos: comunidades de personas con tal o cual diagnóstico, colectivos organizados en torno a lo que nos duele, a lo que no funciona, a lo que nos distingue por lo que sufrimos. Sin idealizar ni demonizar este fenómeno, Miller lo lee como un signo de época: cuando el ideal unificador se desvanece, lo que queda es la particularidad de cada uno. Y esa particularidad, a menudo, habla en el lenguaje del malestar.


Para los psicólogos argentinos que trabajamos desde una perspectiva psicoanalítica, este capítulo resuena con fuerza. No porque el psicoanálisis deba renunciar al síntoma —al contrario— sino porque nos invita a tomarlo en serio como un intento del sujeto de arreglárselas con lo que no tiene nombre todavía.



El partenaire síntoma: por qué elegimos a quienes elegimos


Una de las formulaciones más originales del libro es la del "partenaire síntoma": la idea de que la persona que uno elige como pareja no es elegida "libremente" en el sentido ingenuo del término, sino que esa elección revela algo de la estructura del propio sujeto, de su manera de gozar, de lo que repite sin saberlo.


Lejos de ser una visión pesimista del amor, esta idea abre algo muy valioso: si el vínculo amoroso es también sintomático, entonces puede ser pensado, interrogado, trabajado. La terapia online —y el psicoanálisis en particular— encuentran aquí un territorio fértil: no para "arreglar" la pareja ni para recetar cómo amar mejor, sino para que cada quien pueda preguntarse ¿qué busco en el otro? ¿qué repito? ¿qué es lo que no puedo ver todavía?



La era de Dolly: ciencia, clonación y la pregunta por la identidad


En el capítulo titulado "La era de Dolly" —en referencia a la famosa oveja clonada, noticia que sacudió al mundo en los años noventa— Miller y Laurent abren una reflexión que hoy suena más urgente que nunca: ¿qué le hace la ciencia a la pregunta por la identidad?


Si un ser puede ser replicado, ¿qué queda de lo singular? El psicoanálisis, dicen los autores, es precisamente la disciplina que apuesta por lo irreductiblemente particular de cada sujeto. Frente a la estandarización, frente a los diagnósticos que aplastan diferencias bajo una misma etiqueta, el psicoanálisis sostiene que cada quien tiene su propio modo de sufrir, su propia historia, su propio camino.



¿El psicoanálisis es posible hoy?


Miller dedica un capítulo entero a esta pregunta, y la respuesta no es una garantía tranquilizadora, sino una afirmación que requiere esfuerzo. Sí, el psicoanálisis es posible, pero exige que quienes lo practican y quienes lo reciben acepten ingresar en una experiencia donde no hay receta, donde el saber no está del lado del analista sino que se construye en el trabajo conjunto.


En un contexto cultural donde se busca la solución rápida, el diagnóstico certero, el protocolo que funcione para todos, el psicoanálisis propone algo diferente: hacer lugar a la pregunta, a la demora, a la singularidad. Eso puede ser incómodo. También puede ser liberador.



Un texto para leer despacio, sin apuro, que hace lugar a lo singular


El Otro que no existe y sus comités de ética no es una lectura fácil. Miller con Laurent no escribe para principiantes y no se esfuerza por simplificar. Pero quien se adentre en estas páginas con paciencia encontrará un pensamiento extraordinariamente vivo, capaz de iluminar fenómenos tan actuales como la fragmentación identitaria, la proliferación de diagnósticos, la crisis de las instituciones o el malestar difuso que muchas personas traen hoy a la consulta con una psicóloga online.


Lo más valioso del libro, quizás, sea esto: nos recuerda que el malestar no es un error del sistema, sino una señal de que hay algo que le pertenece al sujeto y que ningún comité, ninguna app, ningún protocolo puede resolver por él. Esa es, precisamente, la apuesta del psicoanálisis.




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