¿Qué es lo "real"?


¿Por qué a veces sentimos que, por más planes y cálculos que hagamos para ordenar nuestra vida, siempre aparece un tropiezo imprevisto que hace saltar todo por los aires? Vivimos en una época que venera las certezas absolutas, las mediciones exactas y las soluciones exprés. Creemos que si controlamos la agenda, vigilamos las calorías y monitoreamos cada paso con una aplicación, la realidad finalmente será un terreno domesticado y predecible. Sin embargo, en el fondo de cada persona habita una inquietud persistente: una angustia sin motivo aparente, un acto fallido que se repite sin querer o una sensación de extrañeza ante el propio cuerpo que ninguna pantalla logra calmar.
Cuando el mundo tropieza con lo que no encaja
En este terreno tan común como enigmático se adentra ¿Qué es lo "real"? Ensayo psicoanalítico (publicado en español por Ediciones Nueva Visión). Su autor, Gérard Pommier (1941–2023), fue un reconocido psiquiatra, ensayista y psicoanalista francés. Pommier dedicó toda su vida a pensar las intersecciones vivas entre la palabra y los misterios del sufrimiento humano. Con una prolífica obra traducida a numerosos idiomas, su escritura siempre se distinguió por una búsqueda honesta: alejarse de las jergas frías y solemnes para volver a poner el foco en aquello que de verdad nos pasa cuando vivimos, amamos, tropezamos o soñamos. Otro de sus libros que ya reseñamos se titula: ¿Qué quiere decir "hacer" el amor?
Entre las comillas y el abismo cotidiano
El título del ensayo, ¿Qué es lo "real"?, guarda una sutil ironía y una revelación desde su primera línea. ¿Por qué Pommier coloca la palabra "real" entre signos de interrogación y entrecomillada? En el lenguaje diario, cuando alguien dice "¡chocamos contra la realidad!", suele usar esa frase como punto final de una conversación: una forma de decir que no hay nada más que hacer ni explicar. Para el autor, eso es un error. Lo "real" no es la estación terminal donde todo se cierra; es, por el contrario, el punto exacto donde empieza la aventura de estar vivos. Y así comienza a plantear la diferencia entre "real" y realidad.
A través de una metáfora inolvidable, Pommier nos recuerda qué pasa cuando nos golpeamos contra una silla en la oscuridad: cualquiera diría "¡ahí tenés lo real, el golpe y el dolor!". Pero lo cierto es que la silla ya estaba allí y nuestros ojos podían verla; sin embargo, tropezamos igual. Lo que llamamos nuestra "realidad" habitual no es una foto neutral y desapasionada de las cosas. Vivimos dentro de una trama tejida por nuestros recuerdos, nuestros afectos, nuestros miedos infantiles y las expectativas de quienes nos cuidaron de chicos. Y lo "real" —con comillas— es justamente todo aquello que no entra en ese decorado mental: lo que desborda el libreto, lo que no se deja medir del todo y nos despierta bruscamente de nuestras ilusiones cotidianas.
En nuestro espacio de encuentro y consulta en psicología online Argentina, consideramos que alojar ese desencuentro es el primer paso para dejar de pelear a ciegas contra los propios tropiezos y empezar a escucharlos.
El nacimiento de nuestro mundo: El grito y la invención del juego
Uno de los momentos más luminosos del libro recorre el misterio de la primera infancia. Pommier nos invita a mirar la cuna de un recién nacido. Cuando un bebé llora desesperadamente, solemos pensar de inmediato en el hambre, en el frío o en el dolor de panza. Pero quien haya estado cerca de esa escena sabe que muchas veces el llanto encierra una furia y un desamparo mucho mayores: es la primera forma en que una personita dice "no", rechazando quedar reducida a un objeto inerte.
Para que un ser humano pueda ponerse de pie en la existencia, necesita construir un adentro y un afuera. ¿Y cómo lo logra? A través del juego y de la palabra:
El arrullo y la música de la voz: Antes de entender el significado de una sola palabra, el bebé se calma con el tono y la melodía de quien lo mece. Esos sonidos compartidos transforman el miedo en una canción amiga.
El carretel y los juguetes: Al igual que en la famosa escena donde un niño arroja un carretel para luego recuperarlo tirando del hilo, los juegos más simples de la infancia son la forma artesanal en que aprendemos a soportar las ausencias, las distancias y las despedidas.
Al jugar y ponerle nombre a las cosas, el niño fabrica un refugio. Convierte lo que antes era una amenaza muda y abrumadora en una historia propia. Esa pequeña muralla de palabras y fantasías es la que nos permite respirar y habitar el mundo sin sentirnos devorados por él.
La ilusión de contarlo todo: La ciencia, los números y el misterio
Otro de los capítulos más apasionantes del libro aborda la silenciosa alianza entre el afán humano por medir y el temor a lo desconocido. ¿Por qué nos obsesiona tanto contar, clasificar y poner números a todo? Desde calcular los pasos diarios y las horas de sueño hasta medir las finanzas y las distancias celestes, la matemática y la ciencia nacieron para darnos tranquilidad.
Pommier utiliza un ejemplo entrañable: el de quien cuenta ovejas para poder dormir o el de quien cruza un bosque oscuro y se pone a contar los troncos de los árboles a su paso. Las cifras apaciguan. Poner un número entre nosotros y el vacío nos hace sentir que el peligro quedó cercado. Las fórmulas y los cálculos son herramientas formidables de la civilización, pero guardan una paradoja secreta: cuanto más intentan explicarlo todo, más demuestran que en la experiencia humana siempre queda un resto inatrapable. Ni el amor, ni la muerte, ni la belleza caben en una planilla de cálculo.
Para explorar en profundidad cómo se manifiestan estas tensiones en la historia singular de cada persona, te invitamos a consultar el abordaje clínico de un psicoanálisis virtual Argentina sobre el valor de la palabra frente al silencio del síntoma.
El encuentro amoroso y la belleza que nos desarma
Hacia el desenlace del ensayo, Pommier reflexiona sobre lo que sucede en el amor. ¿Por qué un flechazo puede desarmarnos por completo y dejarnos casi sin palabras? Porque cuando nos enamoramos verdaderamente, el tiempo parece detenerse y todas las defensas que habíamos construido para protegernos caen por un instante.
Enamorarse es hermoso, pero también da vértigo. La presencia del ser amado nos hace sentir que la vida es demasiado intensa, casi desmedida. Y es por eso que, pasado el relámpago inicial, la pareja necesita empezar a construir su propia historia: hacerse promesas, armar proyectos, poner apodos cariñosos y buscar acuerdos cotidianos.
Necesitamos hilar palabras para que la intensidad del encuentro no nos queme, transformando ese chispazo en un lazo tierno, duradero y capaz de cuidar la fragilidad de ambos.
¿Qué es lo "real"? de Gérard Pommier es un libro lleno de vitalidad y lucidez. Lejos de ser un tratado abstracto, es una invitación a reconciliarnos con aquello que no controlamos. Nos recuerda que tropezar, sentir incertidumbre o experimentar la falta no son fallas de fábrica que deban corregirse con recetas mágicas; son, ni más ni menos, la prueba irrefutable de que estamos vivos y de que siempre es posible inventar un sentido nuevo con aquello que nos toca atravesar.
Redactado por el Equipo de Psicólogos Online Argentina (Especialistas UBA)
Revisado por la Lic. Cecilia Alejandra Brondolo (M.N 28.261) - UBA


