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Lectura del Seminario “Los escritos técnicos de Freud” de Jacques Lacan

En esta lectura del seminario de Jacques Lacan “los escritos técnicos de Freud” nos orienta la pregunta ¿cómo en un análisis es posible incluir (producir) el punto del rapto como lo real del síntoma? para psicólogos online de Buenos Aires.


“Veamos al Hombre de los Lobos. No hubo para él Bejahung, realización del plano genital. No hay en el registro simbólico huella de este plano. La única huella que tenemos es la emergencia, no en su historia, sino realmente en el mundo exterior de una pequeña alucinación. La castración, que es precisamente lo que no ha existido para él, se manifiesta en la forma que él se imagina: haberse cortado el meñique, tan profundamente, que sólo se sostiene aún por un pedacito de piel. Le invade entonces el sentimiento de una catástrofe tan inexpresable que ni siquiera se atreve a hablar de ello a la persona que se encuentra a su lado. Aquello de lo cual no se atreve a hablar es lo siguiente: es como si esa persona a quien le relata enseguida todas sus emociones se hubiera anulado. Ya no hay otro. Existe algo así como un mundo exterior inmediato, manifestaciones percibidas en lo que llamaré un real primitivo, un real no simbolizado, a pesar de la forma simbólica, en el sentido corriente del término, que adquiere este fenómeno… Hay pues allí, a nivel de una experiencia totalmente primitiva, en ese punto de origen donde la posibilidad del símbolo abre al sujeto a cierta relación con el mundo, una correlación, un movimiento, un balanceo que les ruego comprendan: lo no reconocido hace irrupción en la conciencia bajo la forma de lo visto.”97

“Volvemos así al problema de saber cuál es la Bejahung, la asunción por el yo, el sí que está en juego en el progreso analítico. ¿Cuál es la Bejahung que se trata de obtener cuya revelación es esencial para el progreso de un análisis?”107


Real primitivo que se presenta, por fuera del campo de la ficción, como alucinación. Donde el sujeto no cuenta con los medios para sensibilizarse. Real de la locura que deja sin otro. No hay bejahung posible sin lo que por el análisis va ir constituyendo medios para incluir lo real y entonces llegar a que “lo no reconocido hace irrupción en la conciencia bajo la forma de lo visto.” Ya no como pura exposición sino como sensibilidad. Instante de ver. Lacan nos orienta para poder ubicar cómo es posible en un análisis incluir lo real. Lo real no se incluye sin una relación al otro que se realiza con el objeto parcial.


Lacan nos dice de la estructura de la subjetividad que es: “la que crea en los hombres la idea de que pueden comprenderse a sí mismos.”p13. Un análisis tiene que poder esclarecer esta confusión que deja en el extravío. Es necesario entonces contar con lo que puede oscurecer en el espejo esta aparente transparencia. “si se toma la palabra tal como se debe, como perspectiva central, la experiencia analítica debe formularse en una relación de tres, y no de dos.” Ya no dos en espejo sino tres, terceridad que se introduce aquí con el analista dando cuerpo a una alteridad que obstaculiza la ilusión de compresión. Ya no el lenguaje y la persona, que deja en la paranoia por el rechazo de lo real, sino el lenguaje y el objeto parcial.


“¿Qué intentamos mostrarle al sujeto en el análisis? ¿Hacia dónde intentamos guiarlo en la palabra auténtica? Todos nuestros intentos y nuestras consignas tienen como meta, en el momento en que liberamos el discurso del sujeto, despojarlo de toda función verdadera de la palabra: ¿gracias a qué paradoja volveremos entonces a encontrarla? Esta senda paradójica consiste en extraer la palabra del lenguaje. ¿Cuál será entonces el alcance de los fenómenos que transcurren en el intervalo? Tal es el horizonte del interrogante que intento desarrollar ante ustedes.” 260


El sujeto avanza hacia un discurso verdadero, pero esto no podría ser sin estar despojado de toda aspiración a La verdad, esta inhibición de LA mujer produce la posibilidad del intervalo como despliegue de la paradoja. Lacan nos va acercar de una manera muy sensible a la experiencia del análisis que da cuerpo a este intervalo. Dice: “en la medida en que el reconocimiento del ser no culmina, la palabra fluye enteramente hacia la vertiente a través de la cual se engancha al otro...”p82 en tanto se incluye el obstáculo, en la transferencia, el sujeto ya no se reconoce, y su palabra pasa a engancharse al otro, otro que no es más el otro del espejo en el que se reconocía sino que la imagen en el espejo deviene extraña. Indeterminación que va a ir llevando hacia la despersonalización necesaria para que algo pueda efectivamente variar. Continúa: “La palabra es sin duda mediación, mediación entre el sujeto y el otro, e implica la realización del otro en la mediación misma...” Acá ubicamos con Lacan como lo imaginario deviene vía de realización pero en tanto parte de lo que en lo simbólico se situó como obstáculo a seguir hablando en la pura exterioridad. Se realiza el otro como presencia ahí donde el loco se queda sin otro en la alucinación o queda perseguido en la paranoia por la pura presencia.

Pero existe otra faceta de la palabra que es revelación… La resistencia se produce en el momento en que la palabra de revelación no se dice... Se engancha al otro porque lo que es impulsado hacia la palabra no accedió a ella. El advenimiento inconcluso de la palabra, en la medida en que algo puede quizá volverla fundamentalmente imposible (Advenimiento de las paradojas que incluyen lo imposible), es el punto pivote donde la palabra, en el análisis, fluye por entero hacia su primera vertiente y se reduce a su función de relación con el otro. Si la palabra funciona entonces como mediación es porque no ha culminado como revelación.” “¿Qué podemos hacer para aún manejar válidamente la palabra en la experiencia analítica, cuando su función se ha orientado en el sentido del otro hasta un punto tal que ha dejado de ser mediación, para ser sólo violencia implícita, reducción del otro a una función correlativa del yo del sujeto?” Lacan diferencia la función de mediación como la realización del otro de lo que se reduce a ser el espejo del yo. La mediación introduce en el espejo otra cosa, abre a la dimensión imaginativa del inconsciente, a lo que es posible imaginar, generando los medios para que algo se diga de otra manera que en la pura inmediatez. En el punto en que la potencia de la palabra, en su advenimiento, se encuentra con lo imposible, se pliega hacia la realización del otro como mediación, lo que produce los medios, para ir dando cuerpo a lo que advine de lo real por la inclusión de lo imposible.




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