Los retratos del deseo


¿Por qué muchas veces sentimos que conseguimos exactamente lo que creíamos querer y, al instante siguiente, una sensación de vacío o insatisfacción vuelve a dejarnos desorientados? Vivimos en una época que confunde el deseo con el consumo inmediato y el rendimiento constante. Se nos promete que acumulando cosas, aprobaciones en redes o experiencias vertiginosas alcanzaremos una plenitud asegurada. Sin embargo, en el día a día comprobamos lo contrario: el entusiasmo se evapora rápido, la prisa cansa y reaparece esa inquietante pregunta sobre qué es lo que de verdad le da sentido a nuestra existencia.
En ese núcleo íntimo de la experiencia indaga Los retratos del deseo (publicado en español por Paradiso Editores, con traducción de Camilo E. Ramírez Garza). Su autor, Massimo Recalcati, es una de las voces más lúcidas y leídas del pensamiento contemporáneo italiano. Además de fundar centros dedicados a la atención comunitaria y enseñar en Milán y Bérgamo, Recalcati posee un rasgo infrecuente en los ensayistas de su calibre: una vocación pedagógica genuina. Como suele recordar con honestidad, escribe pensando en hablarle al joven que él mismo fue, un muchacho que atravesó dificultades escolares y desorientación antes de encontrar en la lectura y en la escucha un rumbo propio. Esa calidez le permite explicar dilemas existenciales hondos con un lenguaje directo, humano y despojado de poses solemnes o jergas difíciles. Tambien pueden leer una reseña en nuestro blog de otro de sus libros: Los Tabùes del mundo.
Una galería abierta y la estrella que guía en la noche
El título del libro encierra dos sentidos que iluminan todo el recorrido. Por un lado, Recalcati no propone una definición cerrada ni una fórmula matemática del desear. El deseo no tiene una cara única, sino múltiples matices y contradicciones. Por eso el libro está concebido como una galería de retratos: un museo imaginario donde cada sala exhibe un cuadro diferente de lo que nos pasa por dentro cuando algo nos apasiona, nos asusta, nos desborda o nos une a los demás.
Por otro lado, el autor recupera la etimología latina de la palabra deseo (desiderio, vinculada a las estrellas, sidera). En la antigüedad, los soldados o navegantes que aguardaban en la noche bajo el firmamento eran quienes miraban el cielo en busca de una guía. El deseo nace precisamente de registrar una falta, de advertir que no lo tenemos todo ni lo sabemos todo, y que esa misma lejanía es la que enciende la búsqueda de una estrella propia. Lejos de ser una condena o un defecto que deba taparse a las apuradas, esa carencia es el motor que nos impulsa a crear proyectos, construir afectos y movernos hacia el futuro.
Cuando el deseo se confunde con la envidia y el capricho
En las primeras salas de esta galería, Recalcati expone una escena que todos hemos presenciado alguna vez: la del niño pequeño que no presta atención a sus propios juguetes hasta que ve a otro jugar alegremente con uno. En ese segundo, el objeto se vuelve irresistible y estalla el reclamo: "¡es mío!".
Este primer retrato describe el deseo envidioso. Nos muestra que, muchas veces, no valoramos las cosas por lo que son en sí mismas, sino porque representan el brillo que vemos en la vida del otro. Es una trampa en la que caen tanto chicos como adultos: pasar los días comparándose, mirando a través de una pantalla lo que otros supuestamente disfrutan y quedando atrapados en una queja amarga que impide conectar con los proyectos propios.
Frente a este desgaste, el libro explica que el desear madura cuando salimos del espejo de la rivalidad y descubrimos el valor del reconocimiento. Todo sujeto necesita sentirse esperado, nombrado y querido de manera singular. No somos plantas que crecen únicamente con agua y luz solar; necesitamos palabras sinceras, miradas que no sean anónimas y la certeza de que nuestra existencia tiene un lugar en el afecto de quienes nos rodean.
En nuestro espacio de encuentro con un psicólogo online de argentina comprendemos que recuperar la propia voz frente a las expectativas del entorno es el primer paso para dejar de correr carreras ajenas y reencontrarse con lo que a cada uno le hace bien.
Entre la angustia, la fuga de Don Juan y el apetito insaciable
A medida que avanzamos por el texto, los retratos se vuelven más agudos y cotidianos:
El miedo a quedar a merced de los demás: Hay momentos donde el deseo ajeno no se siente como un refugio, sino como una exigencia abrumadora y asfixiante. Es la experiencia de la angustia, esa sensación de no saber qué esperan de nosotros o de sentir que hagamos lo que hagamos nunca alcanzará para complacer al resto.
El afán de Don Juan y el "siempre algo más": Otro de los retratos examina la insatisfacción permanente. Es la actitud de quien vive saltando de un objetivo a otro, de una compra a la siguiente o de un vínculo fugaz a otro sin detenerse jamás. Nada conforma porque se busca un objeto ideal que no existe en el mundo real. Quien vive así termina siempre con las manos vacías, confundiendo la ilusión de lo nuevo con una felicidad duradera.
La fábula del salmón con mayonesa y los excesos: A través de un relato popular sobre un hombre humilde que gasta el dinero que le prestaron en un plato de lujo en lugar de comida básica, el autor muestra que las personas no nos movemos solo por la utilidad racional. A veces los seres humanos nos empeñamos en hábitos dañinos o en costumbres perjudiciales que nos complican la vida. Comprender por qué tropezamos con esas piedras exige mirar más allá del simple sentido común.
En en el trabajo con estas encrucijadas personales te invitamos a leer la orientación mediante el abordaje de un psicoanalista de Argentina.
El amor que rescata el nombre propio y el valor de la escucha
Hacia el desenlace de la obra, Recalcati sitúa uno de los cuadros más luminosos: el del amor. Mientras que la atracción meramente física o la fascinación superficial suelen tratar a las personas como piezas intercambiables, el amor verdadero tiene el poder de frenar esa carrera frenética. Amar a alguien es elegirlo en su singularidad irrepetible, en su fragilidad y por su nombre. No hay fórmulas generales para el encuentro afectivo; cada pareja inventa su propio código de cuidado, ternura y complicidad.
El recorrido culmina con una lección sobre el valor de la escucha atenta y sin prejuicios. El autor recuerda que acompañar a alguien en sus dudas y dolores no consiste en bajarle línea, imponerle ideales de éxito ni decirle cómo tiene que vivir. La verdadera ayuda surge cuando se ofrece un silencio respetuoso que permite que cada persona ponga en palabras sus contradicciones, asuma su vulnerabilidad y se anime a responder por lo que verdaderamente desea.
Los retratos del deseo es un libro estimulante y profundamente cercano. Nos demuestra que tener dudas, sentir la falta o no encajar en los moldes de la época no son fallas personales; son el punto de partida para construir una vida más honesta, creativa y fiel a si mismo.
Redactado por el Equipo de Psicólogos Online Argentina (Especialistas UBA)
Revisado por la Lic. Cecilia Alejandra Brondolo (M.N 28.261) - UBA


