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Lo que suponemos de los demás... eso nos supone.

Lo que suponemos de los demás... eso nos supone. En nuestro trabajo como psicólogos argentinos, escuchamos con frecuencia un asunto que, en general, no se presenta como una suposición sino más bien como una creencia. Se trata de la imagen que cada uno tiene de cómo el otro lo ve, lo piensa y hasta los sentimientos que tiene para con uno. Esta imagen condiciona lo que se siente por el otro. Si creo que el otro me ama, favorecerá mi amor. Si creo que me odia, favorecerá mi odio.

A veces, esta relación no es tan lineal ni recíproca. Las creencias sobre el otro pueden ser variadas: me envidia, me admira, me desprecia, me quiere cagar, me ignora, me rechaza, me miente, me...


Lo que se cree del otro genera diferentes asuntos en cada uno. Pero ¿de dónde salen estas suposiciones? Introducir el término suposición permite empezar a cuestionar la creencia. Si, por ejemplo, le preguntamos por qué crees que te miente, podremos escuchar diferentes argumentos, pero posiblemente lleguemos al punto en el que no está seguro de que sea así, lo supone, y si insistimos, probablemente terminará diciendo: pero es lo que siento. Y eso nos da la pista de que aquí entran a jugar asuntos inconscientes que el sujeto desconoce. Y eso que supone del otro, eso, lo supone, es decir, está implicado en eso que supone del otro y esa suposición dice algo de sí mismo que el sujeto desconoce.



No hay manera de saber con certeza lo que el otro siente o piensa, "eso" es justamente lo que lo hace otro. Ese punto donde el otro es un extraño puede tener algo de inquietante que esta suposición viene a intentar velar. Tranquiliza estar en un mundo conocido, hace que se sienta mas controlable. Lo desconocido o indeterminado muchas veces inquieta o angustia. Tambien trabajamos más extensamente este punto en el post: El psicoanálisis online y el tratamiento de la pasión por las etiquetas.



Entonces, ahí donde no hay manera de saber, a ese lugar, viene la suposición que, más allá de los argumentos en los que parezca sostenerse, tiene sus raíces en lo inconsciente y aparece como un sentimiento que muchas veces genera padecimiento. Sentir que el otro no te quiere, te miente, piensa mal de vos, te mira mal, puede ser un poco atormentador... de ahí que nos parezca pertinente abordar este asunto de lo que se supone del otro.



La forma de tratar este asunto desde el psicoanálisis con un psicólogo o psicóloga en línea es ir ubicando los elementos inconscientes que se ponen en juego y alimentan esa suposición. Encontramos que estos elementos componen una escena inconsciente en la que el sujeto se encuentra determinado. Y habrá que ubicar qué asunto hace que esa escena sea necesaria de repetir una y otra vez. Porque si escuchamos la historia, va apareciendo como eso también le pasó con fulanito, menganito y diferentes personajes que fueron encarnando eso con más o menos argumentos.



Más allá de lo que efectivamente sienta o piense el otro, lo que hace padecer no es el otro, es el propio pensamiento, la propia suposición con la que se termina haciendo relación.



La suposición puede tener habitualmente esta estructura: por tal cosa, supongo tal otra. Por ejemplo, por qué dijo tal cosa o hizo determinado gesto, supongo que me miente. Si A, entonces B. Esa relación termina determinando la relación con el otro. Es como los anteojos con los que se mira al otro. Esa suposición es una interpretación de lo que el otro quiere, donde el sujeto termina siendo objeto de su propia interpretación. Eso que supone lo supone objeto y no sale de sí mismo. En este punto les recomendamos el post: Sobre el lazo...¿consigo mismo?



anteojos con etiquetas escritas


Retomando, esta relación deja al sujeto encerrado en los pensamientos y, más que una relación con el otro, lo deja en una relación con la suposición que configura una escena que se repite y en la que el sujeto se ve como objeto de los sentimientos del otro. Objeto de su amor o de su rechazo, eso hará que se sienta alojado o rechazado, es decir, determina cómo se siente en esa relación, y muchas veces su repetición configura también el lugar que siente tener en el mundo.



Es a partir de poder cuestionar esta relación, en la terapia en línea con un psicoanalista, que se abre la posibilidad de un lazo con el otro, a condición de que sea soportable que el otro es otro y que existe la dimensión de lo que no podemos saber. Soportar esa dimensión, donde se hace lugar a lo indeterminado, produce alivio y da la posibilidad de algún encuentro con el otro y consigo mismo, al ya no quedar pendiente de como el otro nos mira.



 

Redactado por los profesionales de  Psicólogos Online Argentina



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